René Lavand, embajador de Tandil en el mundo

René Lavand es, sin lugar a dudas, uno de los más grandes ilusionistas de Argentina y el mundo. Su verdadero nombre es Héctor René Lavandera, y nació el 24 de septiembre de 1928 en Buenos Aires. Luego se mudó junto con su familia a Coronel Suarez, y finalmente a Tandil.

Realiza sus ilusiones con la única ayuda de su mano izquierda, ya que perdió la derecha en un accidente cuando sólo tenía nueve años. Lejos de dejarse derrotar por tal circunstancia, practicó la cartomagia desde su infancia hasta alcanzar un completo dominio de la baraja. Para ello debió seguir un camino autodidacta porque “todos los libros y técnicas son para magos de dos manos”, afirma.

Sin embargo, la atracción de los espectáculos de Lavand no radica exclusivamente en su arte como ilusionista, sino en las historias (escritas en su mayoría por sus amigos Rolando Chirico y Ricardo Martín) con las que viste sus ilusiones, y en su expresivo manejo de la pausa y el silencio como recursos dramáticos.

Tras trabajar como bancario hasta los treinta y dos años, en 1961 -luego de ganar una competencia mágica en la especialidad llamada manipulación- se lanzó como profesional actuando en la televisión y teatros argentinos. Desde 1983 viaja y es reconocido en Estados Unidos, Europa y Japón, donde realiza espectáculos privados y conferencias para sus colegas.

A los 32 años debutó en el Teatro Tabarís y, a partir de entonces, comenzaron las giras internacionales y los shows de televisión, tanto en el país como en el exterior: Ted Sullivan, Johnny Carson. Desde allí no cesó de trabajar en muchísimos teatros. Hasta realizó shows en el Castillo Mágico de Hollywood, donde el mítico Dai Vernon, entre otros grandes magos, ofreció excelentes espectáculos .Su estilo es el Close Up, y su talento aplicado cautiva a espectadores de muchísimos países.

 

“No se puede hacer más lento”

Fue él quien acuño la palabra “lentidigitación” que, en contraposición a la prestigiditación, define a la ilusión ejecutada lentamente a fin de llevar la imposibilidad a su máxima expresión.

En este sentido, quedó grabada en la historia su frase célebre “no se puede hacer más lento”.

Otros conceptos clave de su arte son “añadirle belleza al asombro” y la búsqueda de “la belleza de lo simple”. Lo primero lo consigue a través de los cuentos, poesías y música que utiliza en sus presentaciones. Y lo segundo, llevando sus movimientos, gestos y palabras a lo esencial, logrando así un mayor asombro y disfrute por parte de los espectadores.

Actualmente reside en Tandil con su esposa Nora- según él “la labradora de mi alma”-, enseñando magia en un vagón de ferrocarril que adaptó a salón de magia, llamado por él mismo “Pata de fierro”, y continúa viajando, pero no piensa abandonar su lugar.

Padre de cuatro hijos y abuelo de cuatro nietos, afirma: “prefiero que me llamen ‘ilusionista’ o experto en naipes porque yo no prestidigito. Yo ‘lentidigito’ ”.

 

Muestra permanente de recuerdos de René Lavand

Esta exhibición de objetos del artista permanecerá expuesta de manera permanente en el foyer del Teatro del Fuerte (Fuerte Independencia 360), como un modo de homenajear al gran ilusionista lugareño, quien ha trascendido las fronteras del país para convertirse, a lo largo de su destacadísima trayectoria, en un indiscutido referente mundial en esta rama del arte.

Un pequeño “museo” del artista: En la muestra se pueden apreciar, entre otros objetos, un mazo de cartas- elemento primordial y casi exclusivo durante su carrera artística-, postales de espectáculos en los más destacados escenarios y encuentros de magia en diferentes países, cuadros de pequeño formato referidos a su labor, los libros “Barajando recuerdos”, “La belleza del asombro” y “My life”; y una selección de fotos de los distintos lugares del mundo que recorrió desplegando su maestría.

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